Diabetes y la Escuela

Síntomas de la diabetes tipo 1
Estos pueden presentarse repentinamente, e incluyen uno o varios de los siguientes:
- Sed excesiva
- Orinar con mucha frecuencia
- Cansancio permanente
- Cambios en la vista (vista borrosa)
- Apetito excesivo
- Pérdida de peso
- Olor afrutado o dulce en el aliento
- Respiración pesada
- Estupor y/o pérdida del conocimiento.
Si sospechas que tú o alguien tiene diabetes, llama inmediatamente a un doctor, y toma muchos líquidos SIN AZÚCAR para prevenir la deshidratación.
Para los maestros en las escuelas:
Si un alumno se levanta frecuentemente al baño y le cuesta trabajo terminar sus trabajos en clase, por favor pidan a los padres realizar un análisis de niveles de glucosa en sangre para descartar la posibilidad de presencia de un cuadro de Diabetes.
¿Por qué es importante el diagnóstico oportuno?
El diagnóstico oportuno evita mucho sufrimiento al paciente, así como angustia a las familias. El costo de una prueba de glucosa en sangre, que puede hacerse con un glucómetro en primera instancia, es irrelevante frente a los probables beneficios.
Idealmente, la medición de nivel de glucosa en sangre debiera hacerse en ayuno, con el nivel deseado < 115 mg/dl. Si no puede hacerse en ayuno, al menos dos horas sin comer puede servir como referente, indicándolo así a quien practique el examen. Si los resultados fueran mayores a 115 mg/dl, sería recomendable –antes de asumir un resultado definitivo – acudir a un análisis de laboratorio formal, expresamente en ayuno. La confirmación del resultado – si éste volviera a ser superior a los 115 mg/dl - debe ser presentada ante un médico, idealmente un pediatra endocrinólogo. Si no se conociera a alguno, el pediatra del menor seguramente podrá hacer una buena referencia.
Estas acciones deben ser inmediatas; no deben dejarse pasar días, pues la condición del menor puede descomponerse rápidamente. Es importante evitar la cetoacidosis (a falta de energía, el cuerpo consume la energía de la grasa propia y genera cetonas como subproducto de esta reacción).
Los médicos afirman hoy en día que el diagnóstico oportuno también incide en respuestas más favorables del individuo ante la posterior aplicación de insulina (la etapa de luna de miel podría ser más prolongada; las variaciones de niveles de glucosa en sangre podrían ser menos erráticas).
¿Qué hacer si el diagnóstico resulta positivo?
Es importante orientar a las familias y apoyarlas para asimilar una noticia difícil. Se trata de un padecimiento crónico no transmisible, que al día de hoy no tiene cura. Sin embargo, el apoyarse en la opinión y experiencia de otros padres de familia que han vivido esta situación puede ser importante para superar un “duelo” inicial y afrontar la situación con la actitud lo más positiva posible.
Es clave también saber que la probabilidad de años de vida del menor no se ve afectada por la diabetes, siempre que se tenga un control constante y firme sobre el padecimiento.
También ayuda mucho saber que no hay nada que un niño con diabetes pueda hacer. Está facultado para llevar a cabo cualquier actividad, como todo niño. La práctica del deporte – con ciertas precauciones para medir sus niveles de glucosa antes y después de hacer ejercicio – es una gran herramienta en el manejo adecuado de dichos niveles.
Un Maestro en la escuela e inclusive el Director puede ser determinante en favorecer la asimilación y aceptación de una condición de vida como ésta, si refleja una actitud de apoyo y comprensión hacia la familia y extiende el apoyo de la propia escuela hacia el alumno, brindando seguridad a sus padres de que el niño estará muy bien cuidado mientras se encuentre en la escuela. Relacionar a la familia con otra familia, si la hubiera en la propia escuela, puede ayudar mucho.
La Fundación Investigación en Diabetes puede orientar a familias recién diagnosticadas por la vía del correo electrónico, por vía telefónica cuando se encuentran en diferentes ciudades del país. Está diseñando actualmente su programa de apoyo a Padres de niños recién diagnosticados para dar mayor solidez a éste apoyo. Ofrece información escrita a través de la red (www.find.org.mx) que pueda orientar a las familias en un momento tan importante, y escrita por quienes han estado ahí: otros padres de familia.
Por último, Maestros y/o Directores debieran cerciorarse de que la familia ha encontrado un buen médico (repetimos, idealmente un pediatra endocrinólogo). Entendemos que en el IMSS son los Hospitales Generales de Zona los que atienden la Diabetes tipo I. Se pueden consultar en: http://www.imss.gob.mx/PrestacionesIMSS/MapaUnidades.aspx?a=10&15425= seleccionando el Estado en cuestión, y la opción “Hospital General de Zona”.
¿Cómo puede brindar seguridad la Escuela al niño y a sus padres?
El principal responsable de evitar una hipoglucemia debiera ser el alumno, que debe medirse siempre que lo considere necesario, y debiera portar siempre consigo un caramelo en la bolsa ante cualquier emergencia. Si un alumno se siente bajo y no hay un medidor de glucosa cercano, vale más confiar en su dicho y suministrar azúcar, en vez de esperar a que se cuente con el glucómetro.
En primer lugar, los maestros deben ser capaces de reconocer los síntomas de una hipoglucemia. ¿Porqué es peligrosa la hipoglucemia? Es una baja sensible de niveles de glucosa en sangre, que puede llevar a la pérdida de conocimiento y podría tener, en casos severos- inclusive daños neurológicos. Se considera hipoglucemia a un nivel inferior a los 80 mg/dl. El niño debe ingerir azúcar (lo mejor es a través de líquidos, por ejemplo: refresco normal, jugo normal; también es útil un caramelo; miel, mermelada, galletas). Debe tomarse una porción de 200 ml de jugo (equivalente a 16 gr de carbohidratos). Por favor vuelva a medir su nivel de glucosa 5 a 10 minutos después, para saber si éste ha mejorado. Si todavía estuviera muy bajo, o no ha presentado mejoría, vuelva a dar otra dosis de azúcar en la forma que tenga disponible y repita la medición.
En segundo lugar, recordemos la premisa: no hay nada que un niño con diabetes no pueda hacer. Siempre es importante medir sus niveles de glucosa para actuar responsablemente. Es importante que un niño con diabetes tipo I practique el deporte. Puede hacerlo siempre que sus niveles se encuentren entre 80 mg/dl y máximo 250 mg/dl. Es necesario que se mida antes y después de hacer ejercicio. Es recomendable tener una “Caja de Baja” en poder del maestro de educación física ó entrenador (a la mano), para que si se sintiera bajo, se tenga cómo apoyarlo.
En cuanto a la alimentación, supondremos que la Mamá le envía un lunch saludable desde la casa, y que ocasionalmente compra algún alimento en la tienda o cafetería de la escuela. Si el niño sabe medirse sólo, y sabe aplicarse insulina sólo, la labor consistirá en verificar que efectivamente realice éstas dos operaciones.








